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Municipio
que con 430 habitantes se encuentra en las laderas
de un montículo de tierra rojiza coronado
por los vestigios de su antiguo castillo que da
nombre a la localidad. En su núcleo urbano
pueden verse varias casas señoriales del
siglo XVII, destacando casa Coll y casa Monturiol,
y la iglesia parroquial, de principios del siglo
XVII. En su término municipal destaca el
pantano de Santa Ana, enclavado en un agreste
paisaje, hoy profusamente visitado gracias al
Aula de la Naturaleza que allí se encuentra,
y a la ermita románica que le da nombre.
El otro lugar destacado es la sierra de Montpedró,
en cuya cima se localiza la restaurada ermita
románico-gótica de San Salvador,
y en las inmediaciones diversos yacimientos prehistóricos
e iberos, de los cuales prima el poblado de la
sierra de Monderes, de grandes dimensiones y aún
no desenterrado.
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