La
Comarca de La Litera/La Llitera es un espacio
de contrastes, paradojas y singularidades. La
peculiaridad de este territorio comienza por
su geografía, en la que contrasta la
zona del norte, de topografía ondulada,
dedicada principalmente a la ganadería
y con núcleos de población en
regresión, con la del sur, de relieves
más suaves, propicia para el cultivo
de la tierra y con núcleos de población
rejuvenecidos por los flujos migratorios.
En
esta tierra se da la paradoja de que, siendo
una zona escasa en lluvias y con carencia de
cursos fluviales en su interior, tiene una pujante
agricultura de regadío gracias a las
aguas del Canal de Aragón y Cataluña,
que, atravesando la Comarca de este a oeste,
la divide en dos partes de similar superficie.
El área dominada por el Canal se encuentra
entre las de mayor renta de Aragón, habiendo
provocado su puesta en funcionamiento durante
el siglo pasado no sólo un efecto benéfico
sobre la agricultura, sino también el
despegue de la ganadería, principalmente
estabulada de porcino, y la consolidación
de una floreciente industria agropecuaria.
Entre
las singularidades de La Litera/La Llitera se
encuentra la de su doble capitalidad, compartiendo
esta condición, fruto del acuerdo, Binéfar,
sede administrativa y mayor población
de la Comarca, cuya lonja agropecuaria se ha
convertido en una referencia nacional, y Tamarite
de Litera/Tamarit de Llitera, centro geográfico
e histórico de la Comarca, que guarda
la memoria de haber sido sede de las Cortes
de Aragón en el siglo XV.
Otra
peculiaridad, sin duda, es el bilingüismo
de sus gentes.